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La ansiedad ante los exámenes

¿Quién no ha tenido miedo alguna vez ante un examen? Nadie, aunque se diga que no, frases como no me va a dar tiempo, es muy difícil, no me lo aprenderé nunca, es mucho temario, seguro que han pasado por tu mente más de una vez. Y solo pensar en que ya te queda menos para que comiencen los exámenes te revuelve el estómago, te angustia y te dan escalofríos, se nos sube la tasa cardiaca, la respiración se agita, esto es porque los nervios son muy traicioneros y a la hora de un examen nos sentimos inseguros y se desata la ansiedad. La ansiedad es un estado en el que aparecen sentimientos de aprensión, incertidumbre y tensión por anticipar una amenaza real o imaginaria. Un poco de activación es necesaria para todos los actos de la vida cotidiana, como por ejemplo caminar, conducir, leer un libro, el problema es cuando la actividad es demasiada y además no necesaria para lo que se pretende hacer, y es causada por un peligro imaginario como lo son las frases “voy a suspender”, “seguro que me quedo en blanco” “el examen va a ser muy difícil”. La ansiedad continuada nos impide alcanzar los objetivos que nos proponemos. 

Para ello necesitamos que la activación que tengamos no sea ansiedad sino motivación, esto es el impulso que nos induce a ponernos a estudiar, a esforzarnos y aguantar durante dos horas seguidas estar sentados delante de los apuntes. Ya que si es ansiedad, nos bloqueamos, cambiamos nuestra atención a cualquier cosa que haya que nos distraiga, nos somos capaces de concentrarnos en una sola tarea por más de diez minutos y nos asaltan las frases anteriormente mencionadas.

Lo cierto es que podemos plantarles cara, ya está bien de que el miedo se apodere de nuestros pensamientos, la ansiedad se puede controlar, ¿Cómo?, imagínate que la ansiedad son 3 enemigos, el que pienso, el que siento y el que hago.

Lo primero  que hay que hacer es relajarse, tenemos que relajar nuestros músculos, para relajar nuestro cerebro. Para ello utiliza la psicología online a través de las técnicas de relajación de nuestra página. Lo segundo, es acudir a las conductas que nos provoca la ansiedad, por ejemplo ir de un lado para otro, fumar más, comer más… hace falta buscar actividades que sean saludables y que hagan que te desactives un poco por ejemplo hacer ejercicio físico, dar un paseo para relajarte y además descansar la mente, si tienes hambre come de manera saludable, frutas, frutos secos y no dulces y bollería ya que necesitamos nutrientes, vitaminas y minerales para tener nuestro cerebro en pleno funcionamiento sano.

Y por último, Piensa que las frases que te dices no son reales e irracionales, son automáticas, para ayudarte coge un folio divídelo en dos partes, en una parte escribe tus pensamientos automáticos e irracionales y en el otro lado, cambia estos pensamientos por los racionales, lógicos y positivos como por ejemplo:  “No me va a dar tiempo” por “si aprovecho el tiempo, lo conseguiré” “no lo aprenderé nunca” por “es mucho, pero yo puedo, ya lo he hecho más veces”, o “esto es súper difícil” por  “es una asignatura muy complicada, pero si estudio aprobaré”. 

Autora: Karima Mohamed Saddiki, practicum de psicología de Ycomoyo

 

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